En el siglo XIX, Chárbel Makhlouf, monje y sacerdote de la Orden Libanesa Maronita, vivió casi escondido en las montañas del Líbano, primero en comunidad y después como ermitaño. Su fama no vino de discursos ni de obras visibles, sino de una vida radicalmente centrada en la oración, el ayuno y la Eucaristía. Ya en vida, esa santidad era conocida por los lugareños y los vecinos del monasterio muchos acudían a pedirle una bendición o que rezara por una necesidad concreta, y pronto comenzaron a atrubuírsele favores y curaciones por su intercesión.
Cuando su figura se vuelve especialmente “milagrosa” es después de su muerte (1898). Según relatos muy difundidos en la tradición maronita, una luz extraordinaria apareció sobre su tumba, y al abrirse tiempo después, su cuerpo fue hallado incorrupto, lo que avivó una devoción popular inmediata. A partir de entonces, su sepulcro se convirtió en un lugar de peregrinación al que acudían cristianos y también no cristianos, y se reportaron numerosas curaciones atribuidas a su intercesión.
En torno a esa devoción aparece otro elemento típico: el uso de aceite y tierra vinculados a su tumba como signo de fe, unido a la oración perseverante. En testimonios modernos, ese gesto unido a la oración se repite como súplica concreta a Dios pidiendo una gracia por medio del santo. La Iglesia, con su prudencia habitual, también ha considerado curaciones concretas dentro del proceso canónico. Fue beatificado en 1965 y canonizado en 1977 por Papa Pablo VI, en la Basílica de San Pedro. Entre los casos que se citan con frecuencia en la documentación divulgativa sobre su causa están curaciones atribuidas a su intercesión (por ejemplo, las de Sor Mary Abel Kamari, Iskandar Naim Obeid y Mariam Awad, entre otras referencias). Y el milagro más famoso en la devoción popular reciente es el de Nohad El Shami (1993): una mujer con hemiplejia que, tras rezar pidiendo la intercesión del santo, relata una operación dentro de un sueño y el despertar con marcas en el cuello y recuperación de la movilidad, hecho que alimentó una oleada de peregrinaciones mensuales.
San Chárbel Makhlouf se celebra el 24 de julio en el rito latino.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Bienaventurado San Chárbel, que desde tu santo cuerpo venciste la corrupción y resplandeció en ti el perfume del cielo, ven en mi ayuda y concédeme la gracia que a Dios pido en esta necesidad que tengo (hacer la petición). Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
La vida de San Chárbel fue tan virtuosa, y su fe tan fervorosa, que todos vieron en él un instrumento del amor de Dios. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, mártir de la vida monástica que experimentaste el sufrimiento y que nuestro Señor Jesús te convirtió en faro de luz, acudo ahora a ti y te pido que, por tu intercesión, me obtengas de Dios la gracia que le pido (hacer la petición). Confío en tu intercesión.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
La santidad de San Chárbel reside completamente en su amor por Jesucristo, nuestro Redentor. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Escucha a Dios
Oh, San Chárbel, amigo, que resplandeciste como una brillante estrella en medio de la Iglesia, ilumina mi camino en esta vida y fortalece mi esperanza, mientras invoco tu intercesión para obtener la gracia que pido (hacer la petición). Te lo pido en el nombre de Cristo crucificado a quien siempre has servido. Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
San Chárbel, quien fue divinamente iluminado por el misterio eucarístico, también iluminó a toda la Iglesia con sus virtudes. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, padre cariñoso, a ti acudo, pues mi confianza en ti llena mi corazón. Con el poder de tu intercesión ante Dios, espero la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Muéstrame tu amor una vez más. Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
Dios llamó a San Chárbel a retirarse del mundo por amor a Él, y a consagrarse en la soledad, la austeridad y la penitencia, para disfrutar exclusivamente de las gracias divinas. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, amado de Dios, ilumíname, ayúdame y enséñame a complacer siempre y en todo a Dios. Apresúrate a socorrerme, oh padre tierno. Acudo a ti para que le pidas a Dios por esta mi necesidad (hacer la petición). Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
San Chárbel, quien durante su vida en esta tierra fue pobre y humilde, entró al cielo lleno de riquezas. Por tal mérito, los ángeles elevan himnos en su honor. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, poderoso intercesor, te pido que colmes la gracia que ahora requiero (hacer la petición). Una sola palabra tuya a nuestro buen Jesús es suficiente para que me perdone, tenga piedad de mí y me obtenga el favor que ahora necesito.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
San Chárbel buscó la perfección en el voto de pobreza, la cual fue una fuente de inmensa riqueza de su vida. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, amado por muchos, ayúdame en mis necesidades. Tengo una firme esperanza en tu intercesión ante Dios. Alcánzame la gracia que a Dios le pido (hacer la petición). Amén
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
Dios llamó a San Chárbel a vivir con Él en soledad, oración, contemplación y silencio. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, San Chárbel, cuantas veces te he visto de rodillas sobre tu áspera alfombra de caña, ayunando, absteniéndote y absorto en el llamado de Dios, mi esperanza y mi confianza en ti aumentan. Te pido, con esta confianza, que me ayudes a recibir de Dios la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
San Chárbel brilló por su ejemplo de vida íntegra, recta y admirable. Él, como luz del mundo, iluminó a todos con el esplendor de su conducta y de su santidad. Amén.
✠ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oh, padre San Chárbel, aquí me tienes, al final de esta Novena. Mi corazón se alimenta cuantas veces hablo contigo. Tengo una gran confianza en que alcanzaré de Jesús la gracia que he estado pidiendo por tu intercesión. Me arrepiento de mis faltas y prometo, con la ayuda de la gracia de Dios, no pecar más. Te ruego que cumplas mi demanda (hacer la petición). Amén.
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
Toda la vida de San Chárbel fue un reflejo de las sublimes virtudes de la Santísima Virgen María. ¡Que la devoción a la Madre de Dios también pueda asegurar nuestra salvación! Amén.
Propósito de confesarse y comulgar cuando se pueda.